La pastoral en los cursos de ingles de verano organizados por Feyda.

Lunes, 8 de Septiembre de 2008

 

Servicio cultural y social en línea eclesial.

El inglés y la educación en el tiempo libre han dejado de ser un artículo de lujo reservado para unos pocos. Ya nadie que esté en contacto con la sociedad actual duda de ello. Hoy han pasado a ser una demanda apremiante en tiempo vacacional. Y, lo que es más importante, constituyen un vehículo de culturización y de líneas nuevas de acción de cara al futuro.
La sociedad laica en la que vivimos inmersos ha tomado clara conciencia de esta plataforma educacional y se ha apresurado a invertir cuantiosas cantidades de dinero en este proyecto de nuevos vuelos. Estas inversiones, como en cualquier empresa moderna, engloban diversas ramificaciones: subvenciones  multimillonarias  destinadas a mejorar una lengua en el país de origen; colonias veraniegas amparadas por los ayuntamientos o  las autonomías; colonias urbanas casi gratuitas y un largo etc. A primera vista todos tendríamos que aplaudir, sin reparos, estos avances sociales,  que  estimulan y posibilitan, incluso a los estratos sociales menos pudientes, el disfrute del ocio y del tiempo vacacional, de una manera provechosa y constructiva. Pero sería ingenuo, y falto de realismo, por nuestra parte, no entrever lo que se esconde detrás de todo esto. Estos recursos, invertidos a veces alegremente, sin una planificación seria y sin objetivos fiables, generan cuantiosos beneficios políticos a los inversores: los ayuntamientos y las autonomías se cargan de razones para exigir más fondos sociales que ellos administran según sus propias conveniencias; les permite seleccionar a los que quieren premiar o promocionar; preparan líderes jóvenes para sus partidos; “orientan” a los niños y jóvenes para la nueva sociedad que quieren crear; eliminan competidores molestos, que no son otros que los movimientos de iglesia…
Pero fueron precisamente éstos, los movimientos de iglesia, los primeros, los pioneros, los que, como en tantas otras cosas, abrieron camino, los que, en condiciones de precariedad increíble, dedicaron lo mejor de sus fuerzas jóvenes, y de su tiempo libre, de forma gratuita y desinteresada, a preparar la nueva sociedad de la convivencia amistosa, del intercambio intercultural, del voluntariado y del servicio gratuito a los carentes de recursos. A cambio, estos movimientos de iglesia sólo recibieron de la sociedad laica buenas palabras y aplausos tímidos, en el mejor de los casos, algunas migajas en forma de subvenciones muy condicionadas y controladas. ¿Quién podrá hacer frente hoy a esta competencia claramente desleal de la sociedad laica? ¡Que fácil es ganarse amigos y adeptos con los fondos públicos! ¿Quién podrá convencer hoy a los jóvenes, por muy idealistas que sean, de que todavía merece la pena  seguir dedicando su tiempo libre al servicio gratuito de los niños y jóvenes más desfavorecidos? El tan cacareado sentido de voluntariado de nuestra sociedad, más concretamente de nuestros jóvenes se esfuma, se volatiliza, se mistifica o se reduce a signos convencionales puntuales…y de corta duración. Este hecho patente, para los que nos movemos en este campo, conduce a daños irreparables, de muy difícil recuperación, y contribuye a sumergir más aún  a nuestros jóvenes en la asfixiante sociedad de consumo de nuestro tiempo.
Aunque no fuera más que desde este punto de vista, nuestro proyecto de cursos de inglés de verano merecería el aplauso y el apoyo decidido de nuestras instituciones eclesiales y vicencianas. Hoy está al alcance de muy pocos movimientos eclesiales movilizar a más de 1.200 niños y jóvenes de toda España, que reunimos en nuestros cursos, conservando la estructura fundamental de los primeros tiempos de acampadas  y colonias veraniegas, cuyo objetivo prioritario era la educación en valores cristianos de nuestros niños y jóvenes… Si, aparte de conseguir la autofinanciación de un proyecto pastoral de este estilo, generamos recursos que nos permiten la formación adecuada de nuestros monitores y la financiación de otros proyectos pastorales, culturales y sociales,  en estratos sociales menos favorecidos, se despeja cualquier género de dudas  y zozobras: estamos en el buen camino, dentro del más genuino espíritu vicenciano.

La pastoral específica en nuestros cursos de inglés de verano.

Nuevos tiempos exigen nuevas estrategias. No cabe duda de que la dedicación diaria de cuatro horas  al estudio del inglés limita los espacios de posible dedicación a la educación en valores propiamente dicha. También es cierto que lo lúdico, lo recreativo, lo festivo, las dinámicas de educación en el tiempo libre…, llenan la mayor parte del tiempo de que se dispone en los cursillos. Pero, no es menos cierto que todo ello forma parte del entramado de un proyecto serio de educación en valores, cuando se planifica desde una línea directriz convergente: se fomenta la buena relación interpersonal, el intercambio cultural, la creatividad, la cooperación, el trabajo de equipo, la solidaridad, la ilusión…
Con todo, lo específicamente pastoral ocupa una parte muy importante en nuestros cursos de verano. Reseño lo más importante: los “Buenos Días”, espacio de 15-20 minutos dedicados a una reflexión dialogada sobre alguno de  los valores que se van a trabajar durante la jornada; las “Buenas Noches”, evaluación constructiva del día y oración final. “Las Tardes de Encuentro” merecen un trato especial en esta reseña. Es un espacio semanal, de aproximadamente hora y media de duración, en el que se trabaja, por equipos homogéneos, sobre temas humanos y de problemática religiosa que afectan directamente a los jóvenes: la vida misma, la amistad, la libertad, la solidaridad, la fe, la Iglesia etc. El clima de reflexión y de diálogo creado en el cursillo genera una actitud nueva que conduce a tomarse la vida más en serio, a plantearse proyectos de vida, a seguir buscando caminos nuevos. Los mayores de 14 años son especialmente invitados a asistir a las convivencias de Navidad y de Pascua…
En un momento en el que nuestros  jóvenes, provenientes en su mayoría de familias creyentes, incluso practicantes,  empiezan a dejar la misa dominical, nuestras eucaristías de los domingos, bien preparadas y participadas, constituyen un alto en el camino, un replanteamiento,  en algunos casos hasta una vuelta a casa…Recuperamos el sentido del precepto obligatorio, auque suene esto a cosas del pasado.
En los centros en los que se cuenta con sacerdotes suficientes también  se ofrece la posibilidad de una celebración penitencial, con absolución individual. Si se prepara bien, si se escogen dinámicas adecuadas, la celebración, mejor la participación de estos jóvenes en la celebración,  resulta altamente positiva. Es el caso de nuestro curso de Salamanca, con 90 jóvenes de 13 a 18 años, donde pasaron a recibir la absolución sacramental no menos del 70%, con enorme sorpresa de los 6 sacerdotes  que les acogieron.
La “Celebración de La luz”, una Vigilia Pascual “sui generis”, perfectamente adaptada a la psicología juvenil, constituye el colofón, el broche de oro de nuestro proyecto pastoral de los cursillos. Es un reto que se propone a los jóvenes, cuando se disponen a volver a  la rutina de la vida diaria: identificarse con Cristo, ser Luz que se contagia, descubrir la luz que tenemos alrededor, que llevamos en lo más profundo de nuestro yo, ser portadores de luz, de ilusión, de esperanzas nuevas… Y la emoción contenida explota, el llanto se contagia… No nos gusta jugar con los sentimientos ni utilizar la emotividad  inmadura, pero en esta sociedad fría y dura también vale lo de Pascal:”Hay razones del corazón que la razón no comprende”.

Presente y futuro de nuestros cursos.

Mucho han cambiado las perspectivas de nuestros cursos desde aquel Agosto de 1976  en Polanco, que puede considerarse como fecha fundacional del proyecto. Aquello nació de la inquietud de unos padres del colegio de las Hermanas de Begoña que querían para sus hijas una renovación de los campamentos 4R, en boga a la sazón. En esta renovación debería tenerse en cuenta la importancia del inglés, que venía apretando fuerte en aquellos tiempos en los que la mayoría de los colegios del norte optaban por el francés, y la continuidad del trabajo pastoral que yo mismo había desarrollado en el colegio durante el año escolar. Fue la chispa del Espíritu en aquellos padres. Comenzamos bien y continuamos mejor. En pocos años alcanzamos cifras impensables. De un solo centro pasamos a dos,  a  tres… Los cursos eran  de internado y de mes completo, a partir de los 11 años; implicaban costos bastante más altos que los campamentos al uso, claro. Y como no, nos trataron de locos, de trabajar con los ricos, de visionarios…
Hoy sería insostenible aquel planteamiento inicial. Pero el milagro sigue operándose en la diversidad de nuestra oferta, en la multiplicidad de nuestros alumnos, en la fortaleza de nuestra institución, a pesar de las competencias desleales, a pesar de la proliferación de ofertas, a pesar de la dificultad de encontrar monitores fiables para nuestro proyecto educativo inicial…, que ese sí que sigue siendo irrenunciable.
Mil doscientos niños y jóvenes, de las más variadas gamas sociales y culturales, han participado en nuestros cursos del verano 2008, procedentes de toda la geografía española, incluidas Canarias y Mallorca. Se han repartido en 15 centros, cuatro de internado: Godelleta, Teruel, Salamanca y Nanclares, además del de Dublín; los demás han sido de externado, con sólo clases de inglés por la mañana. Los centros de externado se han ubicado en colegios de Hijas de la Caridad, de diversas Provincias canónicas; tan sólo uno, en Toledo, se ubicó en un colegio público. Los cursos de externado admiten alumnos hasta de 3 años; los centros de internado, donde se desarrolla nuestro proyecto educativo completo, hasta 18 años. La gran mayoría de nuestros estudiantes de este verano han participado en cursos de quincena, sólo un 10-15 % en cursos de mes. Los internados, incluido Dublín, han acogido aproximadamente un tercio del total de nuestros estudiantes. Estos números suponen 150 internos menos que el verano pasado y unos 200 externos más. Estos datos marcan la diferencia con respecto a los primeros tiempos y nos ponen en actitud de guardia, con claros signos de crisis económica y de visión nueva de futuro. No obstante, después de muchos años, hemos recuperado el año escolar en Irlanda: tres estudiantes, de 14-16 años, cursan el año escolar 2008-09 en Cork.
A pesar de todo, yo no creo que el futuro de los cursos de verano, organizados por Feyda, vaya  a depender de los vaivenes de la economía: ya superamos airosamente la crisis de los años 93-95, donde nuestros números se redujeron a la mitad. El futuro de los cursos de Feyda va a depender de la imaginación creativa de los responsables, de la implicación pastoral de la Provincia en los mismos, de la actitud de la Familia vicenciana, más concretamente de las Hijas de la Caridad  hacia este proyecto, de la capacidad de captación de Feyda  de monitores seriamente comprometidos y de la integración de adultos, padres y madres de familia, que  acompañen y potencien la labor educativa cristiana de nuestros monitores. Y en esta línea estamos trabajando.
Hoy se abren nuevas líneas de acción a los seglares preocupados por la educación cristiana  de la infancia y juventud. En pocos años tendrán que asumir el Ideario católico de tantos colegios religiosos que tendrán que confiar la continuidad de su proyecto educativo a instituciones seglares de signo cristiano. Es un reto de enorme transcendencia que no podemos orillar.. Y Feyda tiene que estar a la altura de las circunstancias. Hemos dado los primeros pasos: el Colegio Feyda de Alicante esta siendo una experiencia positiva. Hemos iniciado nuevos contactos con otros colegios religiosos. El Espiritu nos irá guiando, sin acelerar los pasos de la Providencia, y apretando constantemente los frenos de la Prudencia y del realismo de medios humanos y económicos…

Una llamada a la Provincia y a la Familia vicenciana.

Ha llegado el tiempo de la madurez y de la seriedad: Feyda ha confirmado a lo largo de 32 años sus signos inconfundibles de identidad cristiana y vicenciana. No puede seguir considerándose como obra marginal de un francotirador. Es hora de incorporarla a la gran Familia Vicenciana, al menos en España, con todas las consecuencias. Aporta al rico acervo de la Familia frescura de ideas, nuevos métodos pastorales adaptados a nuestro tiempo, creatividad, ilusión.; abre fronteras nuevas de evangelización, llega a donde difícilmente se llega por los métodos pastorales tradicionales… ¡Como nos gustaría que se nos invitase a las reuniones de Familia, que se contase con nosotros a la hora de programaciones de pastoral Vicenciana, a nivel nacional e internacional! Vds tienen la palabra.

                                        P. Félix Villafranca, Fundador de Feyda

 

Publicado por: Félix Villafranca